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#8M: lecturas necesarias para una biblioteca feminista

La pluma de las mujeres

En este día que encuentra a las mujeres luchando una vez más por un mundo de igualdad y respeto, Natalia Mardero nos propone esta ruta de lectura de autoras que hallaron en la literatura un espacio para reflejar su voz, que es también la de muchas, animando con sus letras al conocimiento y la libertad.
La pluma de las mujeres

En diferentes épocas y en diferentes continentes hubo y hay mujeres que se salen del molde, que rompen con los mandatos establecidos y hacen escuchar su voz. A través de ficciones o ensayos, y cada una con su estilo particular, denuncian y desmenuzan las desigualdades y proponen un nuevo orden donde la mujer ocupa los lugares que le han sido negados durante siglos. Aquí presentamos a diez de ellas, pero podrían haber sido muchas más. En todo caso, es un homenaje a todas las escritoras que con valentía y letras excepcionales nos proponen ver el mundo con otros ojos.

***

 

Margaret Atwood (Ottawa, 1939)

Es una de las grandes autoras anglosajonas vivas, y junto a Alice Munro una de las voces canadienses más prestigiosas de los últimos años. Su novela El cuento de la criada de 1985 volvió a ser un éxito de ventas gracias a la serie de televisión del mismo nombre. Pero esto del feminismo no es nuevo para Atwood, que desde los años sesenta retrata la pérdida de identidad de las mujeres en la sociedad patriarcal. Recientemente generó controversia con un artículo titulado «¿Soy una mala feminista?», en el que dijo: «El movimiento #MeToo es un síntoma de un sistema judicial roto. Con demasiada frecuencia, las mujeres y otros denunciantes de abuso sexual no pudieron obtener una audiencia imparcial a través de las instituciones —incluidas las estructuras corporativas—, por lo que utilizaron una nueva herramienta: Internet».

 

Sor Juana Inés de la Cruz (San Miguel Nepantla, 1651 - Ciudad de México, 1695)

¿Qué mujer podía cultivar el intelecto en el México del siglo XVII? Para la niña prodigio, la mejor poeta que conoció el Barroco, la respuesta estaba en un convento. Juana Inés de Asbaje y Ramírez prefirió el camino religioso antes que el matrimonio para poder así seguir desarrollando sus intereses intelectuales.
«Vivir sola... no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros», escribió. En sus aposentos se reunía con intelectuales y poetas, hacía crecer su biblioteca, componía obras musicales y escribía diferentes géneros, desde poesía y teatro hasta tratados filosóficos.

 

Virginie Despentes (Nancy, 1969)

Es la reina punk rock de las letras francesas, y una de las pensadoras más lúcidas y provocadoras de su generación. Exprostituta, lesbiana, cineasta, novelista y ensayista, su libro Teoría King Kong es un texto de referencia dentro del feminismo del siglo XXI. Sobre el feminismo dice: «… es una revolución, no un reordenamiento de consignas de marketing… El feminismo es una aventura colectiva, para las mujeres, pero también para los hombres y para todos los demás. Una revolución que ya ha comenzado. Una visión del mundo, una opción. No se trata de oponer las pequeñas ventajas de las mujeres a los pequeños derechos adquiridos de los hombres, sino de dinamitarlo todo.»

Silvia Federici (Parma, 1942)

La escritora, profesora y activista italiana es la autora de Calibán y la bruja, continuación de una investigación de los años sesenta que iniciara con Leopoldina Fortunati, y en la que se propone analizar la cuestión de la caza de brujas no como hecho medieval aislado, sino como engranaje fundamental para entender el rol de las mujeres en la sociedad actual. Federici hace una revisión histórica de Marx y del capitalismo desde una perspectiva feminista, y da a entender que la caza de brujas está más cerca de lo que pensamos, que no es solo cosa del siglo XVII.

Caitlin Moran (Brighton, 1975)

¿Quién dijo que las feministas no tienen sentido del humor? La periodista y escritora británica Caitlin Moran se convirtió en best seller gracias a su libro Cómo ser mujer, una especie de manifiesto biográfico descarnado e hilarante en el que habla de todo sin tapujos: depilación, amor, sexo, menstruación, maternidad, aborto, pornografía y obesidad. Moran insiste en sacar el feminismo de los ámbitos académicos y mover sus conceptos donde sea y con jerga callejera. Sus columnas en el diario The Times salen todos los viernes y sábados y no tienen desperdicio alguno.

Chimamanda Ngozi Adichie (Enugu, 1977)

Muchos quizá la recuerden por su discurso de TEDx, pero lo cierto es que esa presentación derivó en Todos deberíamos ser feministas, un impecable ensayo editado en español por Random House Mondadori. En este, la autora nigeriana desfragmenta los micromachismos cotidianos y plantea al feminismo como el único camino a seguir por hombres y mujeres si queremos que las cosas cambien. «Hoy me gustaría pedir que empecemos a soñar con un plan para un mundo distinto. Un mundo más justo. Un mundo de hombres y mujeres más felices y más honestos consigo mismos. Y esta es la forma de empezar: tenemos que criar a nuestras hijas de otra forma. Y también a nuestros hijos.» Como novelista se destacó con Americanah, libro con el cual ha cosechado numerosos premios.

George Sand (París, 1804 - Nohant, 1876)

Si bien hoy es considerada una de las plumas fundamentales del romanticismo francés, fue su vida privada la que sacudió la sociedad de la época y la que la convirtió en leyenda. Amantina Lucila Aurora Dupin, mujer moderna y cultivada que vestía ropas de hombre porque la hacían sentirse más libre, vivió y pensó a su modo, cuestionó con ahínco los convencionalismos que oprimían a las mujeres y amó a algunos de los hombres más notables de su tiempo, como Franz Lizst, Alfred de Musset y Frédéric Chopin. Fue tremendamente prolífica, y entre sus obras se destacan las novelas que se adentran en el realismo y la crítica social, como La charca del diablo y Francisco el Expósito. Su autobiografía Historia de mi vida es otra joyita que ayuda a entender (y querer) a la mujer detrás de la escritora.

Rita Segato (Buenos Aires, 1951)

Esta antropóloga argentina es un nombre de referencia dentro del feminismo en América Latina. Sus estudios de género se han posado en las nuevas formas de violencia hacia las mujeres, las poblaciones indígenas y en el legado del colonialismo en las construcciones de poder. En el libro La guerra contra las mujeres parte del caso de Ciudad Juárez, en México, donde la violencia hacia las mujeres ha aumentado de manera pasmosa. El cuerpo femenino, sin protección del Estado, se convierte en el receptor de una violencia machista pública, sistemática y descontrolada. «Quien puede matar mujeres, torturarlas hasta la muerte sabiendo que quedará impune, está pasando un mensaje de dominación a la sociedad, de dueñidad, en un mundo de dueños», señaló. Segato explica lo difícil de manera clara y transparente, leerla es un placer y una serie constante de revelaciones.

Mary Wollstonecraft (Londres, 1759 - 1797)

Antes de dar a luz a Mary Shelley (autora de Frankenstein) y morir días después, Mary Wollstonecraft ya era la precursora del feminismo moderno, una escritora y filósofa con ideas adelantadas para el siglo XVIII, ideas que generaban tanta desconfianza como su liberal estilo de vida. El legado de Wollstonecraft se valorizó y ganó adeptos a comienzos del siglo XX, y lo sigue haciendo. Su obra más destacada quizás sea Vindicación de los derechos de la mujer, donde expresa: «Espero que mi propio sexo me disculpe si trato a las mujeres como criaturas racionales en vez de halagar sus encantos fascinantes y considerarlas como si estuvieran en un estado de eterna infancia, incapaces de valerse por sí mismas».

Virginia Woolf (Londres, 1882 - Lewes, 1941)

Su obra ahonda en la vida interior, en los sentimientos y en la poco bucólica cotidianeidad doméstica de las mujeres, pero es su ensayo Una habitación propia, de 1929, el que se convirtió en un texto fundamental del feminismo. Ahí pone en palabras un hecho obvio que para entonces no lo era tanto: para poder crear, una mujer necesita independencia económica. Para Woolf existían las «poetas suprimidas», mujeres que nunca podrían llegar a desarrollar todo su potencial por culpa de las limitaciones que les imponía la sociedad. «Durante todos estos siglos, las mujeres han servido de espejos dotados del mágico y delicioso poder de reflejar la figura del hombre al doble de su tamaño», expresa en una de sus páginas.


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