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panorama

La salvación por la escritura

Habiendo entrevistado al escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez, Hugo Fontana inaugura este espacio en el que presentará un resumen de diferentes escritores y sus obras.
Foto: Sven Creutzmann

El cubano Pedro Juan Gutiérrez (1950) visitó por primera vez Montevideo en el marco del FILBA, entre los días 22 y 24 de setiembre pasados. Hospedado en un hotel de la Ciudad Vieja, a una cuadra de la rambla sur, allí encontró similitudes con su famoso malecón habanero, frente al cual vive desde hace más de cuatro décadas. De hablar lento, a diferencia de las criaturas que pueblan sus libros, se quejó del cansancio que le provocan los encuentros literarios, los largos viajes en avión, el saberse fuera de su casa, pero no obstante habló entusiasmado de su obra, de las vicisitudes que le llevaron a escribir, de algunos personajes que, a imagen y semejanza de sus espacios cotidianos, se han convertido en héroes de sus ficciones.

Cuando, en 1998, la editorial Anagrama publicó la primera edición de Trilogía sucia de La Habana, tres colecciones de cuentos unidas por las penurias de lo que, eufemismo mediante, el gobierno cubano había bautizado como «período especial», Gutiérrez estaba hasta la coronilla de ron, tabaco y mujeres que pasaban por su vida sin dejar otra cosa que huellas furtivas. Extrema y precaria era su condición, así como la de casi todos los habitantes de la isla. Y extrema era su narrativa, una suerte de conjuro de una realidad que exigía atajos para ser tolerada. «Algunos se volvieron alcohólicos, otros se fueron, otros se volvieron locos», evoca. Él se salvó por la escritura.

La Trilogía sucia de La Habana tuvo un inesperado y apabullante éxito. Pocos meses después de ser publicada, comenzó a traducirse a varios idiomas, él fue despedido de la revista en la que trabajaba desde hacía muchos años y una súbita fama comenzó a rodear su nombre. Entre tanto, y aún con la resaca de los malos tiempos, escribió en menos de dos meses su siguiente libro, El Rey de La Habana, la breve historia de un adolescente que escapa de un reformatorio y se instala en un reino de prostitutas, travestis, alcohol, violencia y hambre, una radiografía brutal de lo que alguna vez había sido un mundo poblado de esperanzas y de individuos de una moral ejemplar.

Animal tropical, Nuestro G.G. en La Habana, El insaciable hombre araña, Carne de perro, Diálogo con mi sombra y Fabián y el caos son algunos de los títulos que Gutiérrez fue agregando a lo largo de veinte años. Aunque casi todos están protagonizados por un incierto alter ego, un tal Pedro Juan sobre quien el escritor intenta sentar diferencias, para los lectores, uno y otro serán siempre la misma persona: irreverente, solitario, procaz, imprevisible, fraterno.

Comparado alguna vez con Charles Bukowski, Gutiérrez se declara cercano a la literatura estadounidense, en particular al Truman Capote de Desayuno en Tiffany’s, y considerablemente lejos del realismo mágico y del barroco caribeño que caracterizó a escritores como José Lezama Lima y Alejo Carpentier, a quienes de todos modos admira y lee.

«Yo creo que la literatura es conflicto y antagonismo», declaró en una pasada entrevista. «Tiene que haber antagonismo, personas en situación límite, que puede ser espiritual o realmente física. Tú siempre tienes que poner al personaje en situación límite, en momento de decisiones, en los aportes de la vida». Y en uno de sus cuentos comentó que lo mejor para escribir es la realidad: «La tomas tal como está en la calle. La agarras con las dos manos y, si tienes fuerza, la levantas y la dejas caer sobre la página en blanco. Y ya. Es fácil. Sin retoques. A veces es tan dura la realidad que la gente no te cree». De todo eso es que están hechos sus libros.

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Compartimos la entrevista que Hugo Fontana le realizó a Pedro Juan Gutiérrez en el marco del FILBA.

 

 

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Conocé los títulos de Pedro Juan Gutiérrez en la tienda:

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