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Gracias Maestro

Mi primera vez con Camilleri

Tania de Tomas conoció a Montalbano subida a un tren que atravesaba los campos del Véneto mientras Mercedes Rosende fue seducida por la serie televisiva dedicada al comisario, antes de zambullirse en la escritura del autor italiano. Cinco escritoras y escritores nos cuentan como conocieron las historias creadas por el recientemente fallecido Andrea Camilleri.

Mi primera vez con Camilleri

«Gracias» es una de las palabras más repetidas en el libro de condolencias del escritor siciliano Andrea Camilleri, reconocido como uno de los autores más internacionales de las letras italianas contemporáneas y cuya creación literaria más notable, su comisario Montalbano, curiosamente nunca salió de su Sicilia natal. Con más de cincuenta libros escritos a lo largo de toda su vida –algunos de cuidada y prevista publicación póstuma– y a pesar de la ceguera que lo aquejó en los últimos años, ha sido traducido a más de treinta idiomas y sus novelas cuentan con serie televisiva, audiolibros e incondicionales lectores en todo el mundo.

A través de un familiar, de la serie o de un librero experimentado, algunos escritores recuerdan cómo llegaron a los áridos pueblos, ruidosos y populares mercados, playas de intenso azul Mediterráneo, violentos escenarios controlados por las mafias o acogedora hospitalidad de los personajes que pueblan las novelas de Andrea Camilleri.

 

Tania de Tomas, periodista.

«Estaba en la estación de tren de la ciudad italiana de Ferrara cuando conocí al comisario Montalbano. Tenía 22 años. Había comprado La forma dell'acqua en una librería del centro de la ciudad. Recién comenzaba la peripecia de mi primer viaje sola por el Véneto y sentada en el piso frente a un reloj enorme leí las primeras páginas. En una mano tenía al mítico Camilleri y en la otra un diccionario; lo estaba leyendo en italiano.

Paisajes surreales que eran escenario de retazos de una sociedad brutal y contradictoria; fascinante.

Ahora pienso que tal vez sea una buena idea alimentar el cliché y leer Riccardino rodeada de ese paisaje de encanto perturbador».

 

Rodolfo Santullo, historietista y escritor.

«No podría asegurar cuál fue el primer libro que leí de él, ya que fueron varios bastante juntos. El Perro de Terracota fue uno de los primeros aunque también podría haber sido La excurisión a Tindari. Sí sé que se los debo, como tantos otros autores, a mi hermano Fernando que fue quien me lo recomendó, regaló o prestó. Con Camilleri fue amor a primera vista. Buenas historias policiales pero mejores relatos costumbristas de Italia, de Sicilia, de hermosos personajes queribles todos. Seguí leyéndolo y lo sigo haciendo hasta hoy. Cualquier libro de Camilleri está siempre por encima de la media y conforma junto a Petros Markaris, Henning Mankell, Yasmina Khadra, Michael Connelly y muchos otros, la actual primera plana de la novela negra».

 

Alicia Escardó, escritora y coordinadora de la Semana Negra en Uruguay.

«Nunca estuve en Sicilia. Y sin embargo siento que la conozco mejor que muchos rincones de mi país. He comido spaghetti al pesto rojo y bebido vino blanco de Siracusa en una terraza frente al mar transparente de Vigàta, al lado de Montalbano. Estamos esperando a Augello para comentar el caso que tienen entre manos y Livia espera, fastidiada por esa interrupción de un fin de semana en el que esperaba que Salvo le dedicara todo el tiempo a ella. El azul de ese mar interminable es lo que más recuerdo de la primera vez que un libro de Camilleri cayó en mis manos. Y volví a encontrarlo en cada uno de los siguientes, porque es un personaje al que, después de encontrarlo, nunca más se lo abandona».  

 

Mercedes Rosende, escritora de novela negra.

«Al revés de lo que suele sucederme, me enamoré de Vigàta (y del comisario, claro) con la serie de televisión, y antes de leer a su creador, Camilleri. Después vinieron sus libros, primero La forma del agua que alguien me regaló en el 2002, después El perro de terracota, en el que el protagonista crece (algunos dicen que nace) y empieza a ser el que conocemos, y más adelante El ladrón de meriendas, donde se plantean temas cruciales que seguirán apareciendo en la saga, como la  orfandad o la realidad política y social italiana. La arquitectura narrativa de la serie de Montalbano  se construye novela tras novela en las que los personajes van enriqueciéndose como tales, envejeciendo, haciéndose maniáticos, uno supone que a la par de su creador. 

Intriga, humor y buena literatura, Montalbano se convirtió en uno de los detectives estrella en el mundo de la novela policíaca.

Addio, dottore, mi mancherai».

 

Gerardo Beyhaut, libero de Moebius Libros.

«La primera novela que leí de Camilleri fue El Perro de Terracota. Recuerdo haber llegado a ella por su personaje, el comisario Montalbano, al saber que era un homenaje de un escritor a otro -de Camilleri a Manuel Vázquez Montalbán, creador del memorable Pepe Carvalho- y empujado por mi enorme tendencia a leer relatos policiales, que suelo intercalar entre otras lecturas.

Nunca había oído hablar de Camilleri, pero por supuesto ya era seguidor de Montalbán, y ni que hablar de  Pepe Carvalho, así que podría decir que me deslicé de un autor a otro, para encontrar que me estaba deslizando de un personaje a otro, distintos, pero con similitudes que permiten suponer que, si hay una taberna en el cielo para los detectives de novela, estarán bebiendo a la salud de alguna atractiva mujer. Don Pepe y don Montalbano, sonriendo, con más silencios que palabras, contándose sus cuitas.

Desde este plano de existencia, salud muchachos».

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