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Capturar la vida

Poderosa artista

«Lo personal es político», reivindica Paola Gaviria, como personales son las vivencias que la han llevado a ser una de las creadoras de historieta más reconocidas en América Latina. Rodolfo Santullo la entrevista para Escaramuza

Intervención mural de Power Paola para la muestra «Gótico tropical», en Polp! Galería (Chile)

Paola Gaviria es Power Paola, la notable artista detrás de las novelas gráficas Virus Tropical, Por dentro, Diario, qp y Todo va a estar bien, que visita nuestro país durante el Festival Montevideo Cómics en su edición 2019. Aprovechamos su visita para conocer y presentar a esta genial creadora de historietas.

Tu infancia transcurrió entre tu Ecuador natal y Colombia. ¿Cuáles fueron tus primeros acercamientos a la historieta, como lectora y como realizadora?

Recuerdo que mi papá cuando era niña siempre me pasaba la página donde estaban las tiras del diario los domingos. No llegaban muchas historietas a Cali ni a Quito pero recuerdo leer Mafalda, Archie, Periquita, La Pequeña Lulú, Calvin y Hobbes, Condorito y Garfield. Luego volví a reencontrarme con las historietas cuando viví en París (2003-2005). Me dedicaba a la pintura y el dibujo, vivía en La Cité Internationale des Arts y mi vecina me prestó varias novelas gráficas, diciéndome que mi trabajo estaba muy relacionado con ellas. Me atraparon sobretodo las historietas hechas por mujeres: la revista Twisted Sisters de Aline Kominsky y Diane Noomin y ahí empecé a interesarme sobretodo por la autoficción.

Has viajado mucho y vivido en varias partes. ¿Crees que esto se refleja o impacta de alguna manera en tu obra?

Yo creo que sí. Encontré un lugar en el «no lugar». En todo sentido lo digo. Siempre he sido extranjera. Nací en Quito pero de padres colombianos. Cuando viví en mi adolescencia en Cali, era la que hablaba raro. Estudié Artes y hago historietas. Dicen que soy ilustradora y mi dibujo en general no está en función de un texto. Me acostumbré a estar siempre en el limbo. En mis historietas se pueden ver los lugares que he habitado y transitado. Trato de capturar el lenguaje, las costumbres y el contexto del lugar porque no solo hablo de mi vida, si no de un tiempo y un espacio en particular.

Tus primeros trabajos comienzan a publicarse como autoediciones y luego empezás a publicar en el colectivo Historietas Reales. En cierta medida una nueva manera de publicar -por voluntad propia, en Internet, redes sociales- para aquel momento. ¿Cómo afecta esto a tu trabajo?

Me cambió la vida radicalmente. Pues como decía antes, vengo de las artes plásticas, dependía de las galerías para la venta de mis pinturas, libros de artista y dibujos. Siempre había intermediarios. Internet me dio la posibilidad de comunicarme directamente con la gente, de conocer otras posibilidades del dibujo, de conectarme con gente en otros lugares y eso me abrió a un diálogo más horizontal.

Virus Tropical comienza a salir, justamente, por HR, cuya consigna era la autobiografía.

¿Qué significó contar cosas tan personales?

En ese momento no lo pensé mucho. Hice lo que tenía ganas de hacer, no pensé que la gente me leería. Luego, después de muchos años me di cuenta de todo lo que sucedió con eso: una conexión con los lectores muy particular y una exposición que hasta ahora me la cuestiono. De todas maneras aunque mi materia prima sea mi propia vida, el hecho de acotarla y volverla una historia con principio, nudo y desenlace ya la vuelve ficción.

A partir de allí, lo biográfico, la sexualidad, el feminismo, ha marcado tu obra. ¿Porqué estas temáticas?

Me imagino que son los temas que siempre me han interesado. Los temas que me han cuestionado como mujer desde que tengo uso de razón, los temas que habito, que están en constante movimiento en mi y en todos. Trato de responderlos con mi propias vivencias. «Lo personal es político».

Virus Tropical saltó además a cine. ¿Qué te dejó esa experiencia?

Todavía está decantando. Ha sido muy «fuerte» para mi todo lo que ha sucedido con esa historia que parecía que no le iba interesar a nadie. Lo que más me emociona es escuchar a la gente que me empieza a narrar su propia vida y que se conecta con el personaje que más se le parece. Y cada vez soy más consciente que no es sobre mi vida sino la de todos, de alguna manera.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Estoy trabajando desde hace rato en otra novela gráfica sobre las bicicletas que he tenido en mi vida y además he vuelto a pintar. En octubre [2019] tendré mi primera muestra individual en Buenos Aires.

¿Qué libros y novelas gráficas recomendarías?

El hombre sin talento, de Yoshiharu Tsuge; Hoy es el último día del resto de tu vida, de Ulli Lust; La chica de los cigarillos, de Masahiko Matsumoto y Diario de Nueva York, de Julie Doucet.

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