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Agitar antes de leer

Pócimas literarias: amistad a cuatro voces

Información para el usuario: los libros, como la magia, pueden conseguir que sucedan cosas extraordinarias. Lectoras y lectores preguntan y Mariela Peña, escritora de literatura juvenil, recomienda un nuevo libro para cada situación. Hola, Universo, de Erin Entrada Kelly, es la lectura sugerida para Mariana.

Pócimas literarias: amistad a cuatro voces

Hola, Mari, me llamo Mariana y tengo 19 años. Estudio Diseño e Indumentaria y me pasa que, a pesar de ya no ser chica, me sigue gustando leer libros de literatura juvenil. Leo otras cosas, obvio, pero como que para irme del mundo con la imaginación sigo eligiendo libros para chicos. Por eso es que me gustaría que me recomiendes alguno para empezar ahora. Además, me encanta tener un libro para descansar del estudio. ¡Besote!

La literatura juvenil es aquella que, además de por adultos, puede ser leída por jóvenes. No es patrimonio exclusivo de adolescentes; los mayores debemos poder disfrutar de estas historias sin ningún tipo de pudor. No hay nada que recomiende más, a cualquier lector adulto voraz, que intercalar lecturas «duras» para adultos con otras, juveniles, que nos hagan viajar, que nos diviertan, nos hagan volar con la imaginación por toda la casa y, sobre todo, que nos confirmen que el tiempo es esa cosa que inventamos para organizar la rutina, que concebimos como un veredicto inamovible, cuando en realidad no lo es: ni el pasado, ni todo aquello que creímos perdido para siempre lo está; puede volver de la mano de la literatura fantástica adolescente.

Recordar significa «volver a pasar por el corazón» y eso es lo que ocurre cuando leemos libros como Hola, Universo; la memoria se despierta. Por eso es que, en esta oportunidad, la pócima literaria tendrá que ver con él. Si bien, Mariana apenas está saliendo de la adolescencia, entiendo que siente que una forma de no dejar esa etapa atrás es no abandonar su literatura preferida, aquella que consumía cuando era chiquita, la de las historias maravillosas o, como las categorizan las editoriales, middle grades o libros de fantasía escritos para lectores preadolescentes.

En Hola, Universo, la novela de Erin Entrada Kelly, desde las primeras palabras podemos intuir que será un viaje lleno de emociones. La novela está contada en cuatro voces, las de sus personajes principales, todos y todas completamente disímiles entre sí, cuyas vidas y destinos se cruzarán de forma azarosa y acabán teniendo una absolutamente poco predecible amistad.

Voy a comenzar por Virgil, el personaje de mayor peso en la historia, un chico tímido, amoroso, que se siente ajeno en una familia donde todos son adictos —¡atención!— a los deportes. No es casualidad esta característica en la familia de Virgil. A lo largo de la novela Kelly nos arroja mensajes como golpes: lo saludable puede dañar. Virgil únicamente se encuentra cómodo y a gusto hablando con su abuela, este es un elemento que tiñe de una gran ternura a la historia y que rompe con los mitos acerca de la imposibilidad de comunicación entre dos generaciones opuestas. Es posible que una anciana de otra época sea la mejor amiga de un adolescente, porque no ser capaz de escuchar y conectar no tiene que ver con la edad sino con la empatía. Por otro lado, está Valencia, una chica que padece sordera, inteligente, hábil, solitaria, que ama la naturaleza; Kaori, quien dice tener poderes mentales especiales y, finalmente, Chet, el deportista altanero que le hace la vida imposible a «los raros».

A pesar de lo diferentes que son, hay un común denominador entre ellas y ellos: todos sienten alguna carencia, algo de su mundo con lo que no se encuentran a gusto, y es en el preciso momento en que sus vidas se cruzan cuando entienden que ese sentimiento es algo que los transforma en espejos unos de otros. Lo interesante es que a los lectores nos irá ocurriendo lo mismo. Ya sea desde el recuerdo, tarea que Kelly nos facilita gracias a las bellísimas imágenes que propone o, por estar atravesando la preadolescencia, porque creo que cualquier chica o chico se sentirá representado en alguna de las voces de los personajes que son las que articulan la historia.

Además, Hola, Universo, es una invitación a padres y madres a repensar el rol que ocupan en la vida de sus hijas e hijos, a partir de sus angustias e inseguridades. Ese es, probablemente, el mayor acierto de Kelly. Por eso es que creo que este libro, además de entretenido es útil. Es uno de esos que propone empezar, de una vez por todas, el urgente trabajo de autocrítica en las familias.

«Si no conoces el miedo, no puedes ser valiente», le dice su abuela a Virgil en uno de los tantos momentos en el que se siente paralizado por la inseguridad. Esta novela habla del miedo a afrontar el miedo, de la duda ante todo, de sentirse menos que el resto. ¿Te suena familiar? Por estar sintiéndolo o haberlo sentido. Todos y todas alguna vez dudamos de nuestra capacidad de crear un camino propio. Y Kelly lo escribe con las palabras justas, sin cursilerías ni golpes bajos.

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