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El libro del verano

Lo que nos deja el mar

El libro del verano, de la escritora finlandesa Tove Jansson, nos lleva a descubrir entre fiordos e islas nórdicas la historia de Sophia y su abuela octogenaria. Una historia llena de ternura, infancia y divertidas ocurrencias que nos recomienda Sofía Aguerre.

Lo que nos deja el mar

El libro del verano es un libro muy especial. No se trata de una novela, incluso si todos sus relatos nos cuentan el verano que Sophia pasa con su abuela en el archipiélago finlandés. Más bien, es eso: una recopilación de momentos entrañables.

Tove Jansson, la autora, es también la creadora de una de las obras más emblemáticas de la literatura infantil finlandesa: Los Mumin. Este fue el inicio de una carrera prolífica y exitosa, muy bien detallada en el prólogo de esta edición. También queda muy claro el amor por la naturaleza que profesaba la autora y que se trasluce en la obra constantemente.

Como decía, es un libro muy especial. Cada uno de los relatos es como un micromundo, conectado y a la vez independiente de los demás. Los días se suceden de forma apacible y apenas hay conflictos externos. Más bien, lo que conocemos al terminar de leer es lo que habita en las profundidades de Sophia y su abuela, dos seres en extremos opuestos de la vida. Entre ellas se forma una relación preciosa, basada en la confianza y en un entendimiento que va más allá de los lazos de sangre. Tal vez la figura del padre de Sophia se desdibuje un poco justamente por eso, porque lo que importa acá es lo que pasa entre ellas dos. Lo que descubren la una de la otra, lo que aprenden con el pasar de los días, con los juegos y secretos compartidos.

Por supuesto, hay otros personajes. En general, secundarios y que no vuelven a aparecer, pero que suponen todo un evento para Sophia y su abuela. Puede que el personaje más importante sea ese paisaje agreste con el que conviven, las islas solitarias y tranquilas. Es una vida silenciosa pero llena de color. Las descripciones del entorno —en especial de la naturaleza— tienen un papel central en este libro; las islas parecen cobrar vida. Es lo que hace que nos sumerjamos en sus páginas.

No es un libro para devorar, sino para saborear. Para dejarse llevar por las aguas de ese mar oscuro que los isleños tanto aman. Para esperar a ver qué nos trae la marea esta vez, con qué se distraerán Sophia y su abuela y con qué ideas excéntricas nos van a hacer reír ahora.

No sé si es un libro para leer solo en verano. Sin duda, es una compañía excelente para esos meses, pero también lo fue en otoño. La prosa de Tove Jansson nos transporta al verano finlandés sea la estación que sea. Les dije que era un libro especial.

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