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Lecturas verdes

Plantas. Un libro para irse por las ramas.

«Verde que te quiero verde». Verdes brotes, verdes hojas, verdes libros para leer y jugar con las plantas. Virginia Mórtola nos introduce en el fantástico mundo de la naturaleza a través del último libro interactivo de Alejandro Sequeira y Cecilia Ratti.  

Plantas. Un libro para irse por las ramas.

Alejandro Sequeira y Cecilia Ratti volvieron a hacerlo. Crearon otro libro cuidado, lúdico, generoso en el modo de presentar la información, poblado de curiosidades y de invitaciones al lector. Quienes vivieron la experiencia del anterior, Animales en su tinta (2018) -y escribo «vivir la experiencia» porque estos dos libros son completamente interactivos, pensados para un lector-hacedor inquieto, curioso y arriesgado- van a volver a encontrarse con propuestas llenas de humor, juegos de palabras, acertijos visuales y dichos populares. Y además: poemas, varias propuestas de artistas vinculadas con la naturaleza, mitos, leyendas y recetas saludables. Otra vez, sacan al libro del lugar de culto para transformarlo en un objeto a ser intervenido. El niño, desde el inicio, es invitado a apropiárselo: hay espacio para que escriba su nombre y su apodo, su año de nacimiento, y un marco para que pegue una foto.

Alejandro Sequeira es biólogo, fotógrafo, ilustrador y diseñador gráfico. Publicó varios libros, no vinculados a la divulgación científica: Hongos: guía visual de especies en Uruguay (2013), Chivito, el rey de los sándwiches de carne (2014) y acaba de salir Hierbas medicinales y aromáticas usadas en Uruguay. Cecilia Ratti es maestra y psicomotricista. Son pareja y tienen tres hijos que participaron en la creación de estos dos libros. Ellos dicen que era inevitable que existieran: nacen de la práctica docente y de su inquietud como padres. Fueron gestados en el pedido de ayuda de Cecilia hacia Alejandro como diseñador, en la creación de actividades atractivas, actualizadas, estimulantes y provocativas para los niños de su clase. 

Ambos fueron ganadores de los Fondos Concursables para la Cultura del MEC. Animales en su tinta, que incursiona en la fauna autóctona, fue premiado en los Premios Bartolomé Hidalgo en la categoría de Divulgación Científica y seleccionado en la Bienal Iberoamericana de Diseño.

Esta vez, fueron por el segundo reino: el de las plantas. Y el énfasis está puesto en las plantas autóctonas.

«No está mal irse por las ramas, si uno vuelve con algún fruto», dice la frase de Clemente Estable que abre este libro. Y así es el recorrido por este nuevo universo con una cierta estética renacentista en sus ilustraciones, un diseño impecable que guía con claridad al lector. Los autores buscan tender puentes entre el niño y su entorno verde porque comprenden la importancia de lo sensorial en el aprendizaje. Entre las muchas actividades me encantó «Búsqueda de tesoros»: una invitación a salir del libro y recorrer el entorno en busca de tesoros. Ofrece una lista con 18 puntos para marcar con un tic los hallazgos, algunos: algo con hojas, algo que haga sonido, algo áspero, algo que se mueva, algo con semillas con forma de paragüitas que si lo soplas vuela lejos. También encontrarán dos mapas para salir de expedición por el Parque Lecocq y el Jardín Botánico.

Entre las hojas de este libro lleno de hojas, hay propuestas didácticas, como la discusión «¿Fruto o verdura?» o las respuestas a las preguntas ¿Cuáles son las partes de una hoja?, ¿Cómo están formadas las flores?, ¿Qué es una planta?, ¿Cuál es su ciclo de vida? ¿Cuántos tipos de hojas existen? ¿y de árboles?

Abundan los dichos populares y juegos de sentido: brotan ideas, hay semillas de la paz y la esperanza, nos enteramos de qué quiere decir «pedirle peras al olmo», «meter cizaña», «ser más fuerte que un roble», «de tal palo tal astilla», entre otros.

Y un espacio dedicado a «¡Plantas que atraen mariposas!» Ya quiero cultivarlas en mi jardín. ¿Saben cuáles son? Pasionarias, ramanegra, mburucuyá, pata de vaca, lantana y plumerillo rojo.

Los autores no trabajaron solos, los acompañaron Paul Bennet de Ecomercado en la creación del calendario de frutas y verduras de estación, Laura Rosano con recetas sencillas, y Andrés Gonzáles asesoró sobre los aspectos técnicos de botánica.

No puedo contarles todo, todo, todo, lo que en él encontrarán porque tiene 168 páginas con más de 150 propuestas muy fructíferas. Sin lugar a dudas, es este un libro para irse por las hojas y volver con un canasto rebosante de frutos.

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