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Aventuras en la oscuridad

Libros en la noche

¿Qué pasa en los libros cuando el sol se va y el día se apaga? ¿Es momento de monstruos tenebrosos, de sueños fantásticos o de excursiones nocturnas a través del silencio de la casa? Virginia Mórtola nos invita a esperar la noche, agarrar nuestra linterna y sumergirnos en historias que, entre el miedo y la aventura, exploran y descubren los rincones más misteriosos de la oscuridad.

Ilustración de «Linterna mágica» (Libros del zorro rojo, 2015).

El sol se retira hacia sus aposentos bajo el horizonte, su cabellera naranja y rojiza ondula entre las nubes. Sabemos que viene la noche. Tenemos tiempo para correr hacia nuestras casas a refugiarnos antes de que desaparezca. Pero la oscuridad también habita en los cuartos, en los cajones de la cocina, detrás de la cortina del baño y mucho más en los roperos, los sótanos y los altillos. ¿Quién no lo sabe? La ausencia de luz se puebla de presencias: terribles criaturas nunca vistas, monstruos que acechan en rincones, sonidos de otros mundos, intrusos amenazantes, ladridos de perros que parecen lamentos lejanos que nos convocan. ¿Qué inventamos allí donde no vemos? Una fiesta para los miedos.

El libro La oscuridad (Océano travesía, 2015), Lemony Snicket y Jon Klassen, cuenta la historia de Laszlo, un niño que iba hacia la puerta del sótano todos los días a saludar a la oscuridad, así a ella no se le daba por ir a visitarlo a su cuarto. Pero una noche, una noche lo hizo. «Laszlo, dijo la oscuridad en la oscuridad. Su voz era tan chirriante como el techo de la casa y tan transparente y fría como las ventanas. Y aunque la oscuridad estaba a un lado de Laszlo, la voz parecía venir de muy lejos» ¿Saben lo que pasó? No sería amable que les contara el final, pero puedo adelantarles que Lazslo la siguió y ella le hizo un regalo.

«La oscuridad», de Lemony Snicket y Jon Klassen (Océano travesía, 2015).

La historia de Merlina, tiene algo en común. Merlina y el Dragón (Quipu 2012), escrito por Olga Drennan e ilustrado por Viviana Brass, cuenta una noche en que esta niña se asusta mucho de la oscuridad. Su mamá gritó: «¡A dormirrr!» Pero Merlina no pudo, escuchó el timbre del vecino, las bocinas de los coches, la lluvia que caía con ganas, el ladrido de un perro, y… (esta parte se pone brava): «escuchó unos ruidos grandes, grandes, tan grandes como los pasos de un dragón ¡Pruummm, Pruuummm!». Tuvo mucho miedo. Hasta que pensó en los dragones de los cuentos, en sus colores, en las posibles aventuras. Y esa noche, Merlina tuvo un sueño muy hermoso en el que un dragón de agua bajaba a su ventana.

A esta altura, me parece, ya no todo es tan terrible en la oscuridad. Quizá algunos de ustedes saben que la noche puede encenderse ¿Sabían? Eso mismo le enseñó Negra al niño que le tenía miedo a la oscuridad, en el cuento de Ray Bradbury: La niña que iluminó la noche (Ediciones de la Flor, 2013). «No estoy apagando la luz, sino encendiendo la noche. Y con la Noche se encienden los grillos, y las ranas y las estrellas», le dijo ella.

¿Qué pasaría si solo reinara la luz? Luz, luz, luz, luz todo el tiempo. Las semillas no podrían germinar, no conoceríamos los ojos brillantes de los búhos, no podrían revelarse fotografías, no tendrían sentido las linternas, ni juegos con sombras, necesitaríamos miles de almohadones para ponernos en la cabeza a la hora de dormir y, quizá, no habría tantos misterios. ¿Quién puede imaginar cosas con la luz achicharrándole los ojos todo el tiempo?

«Merlina y el dragón», de Olga Drennan y Viviana Brass (Quipu 2012).

Y no existirían estos libros. Y el niño de Linterna mágica (Libros del zorro rojo, 2015), de Lizi Boyld, no tendría su aventura nocturna. Es tan hermosa la noche en este álbum sin palabras. El fondo negro con ilustraciones en gris retrata al niño y su carpa en medio del bosque donde viven muchos animales. La luna redonda y blanca, avanza página a página y marca el pasaje del tiempo. El color aparece solo en las zonas que ilumina el niño con su linterna. Descubre una bota de lluvia, murciélagos, ratoncitos, zorrillos, peces y otros animalitos. Así va su investigación hasta que se tropieza y la linterna vuela con su luz. Entonces, un mapache ilumina al niño y los animales juegan a iluminar pequeñas parcelas de su cuerpo y del bosque. Juegan en la noche y se hacen amigos. Todas las dobles páginas tienen zonas troquelas que, como la linterna, dejan ver trocitos del paisaje. Es esta una aventura sencilla y poética. El libro recibió el Ragazzi Award en los prestigiosos Premios Bologna como Obra de Ficción en el 2015. La misma autora, también creó Tiempo libre (Libros del zorro rojo, 2016), una exploración a la luz del día.

«Linterna mágica», de Lizi Boyld (Libros del zorro rojo, 2015)

Si pensamos que los inicios se relacionan con el día, esta nota está llegando a su noche. Y entonces, en su calma y su silencio, algunos animales descansan. ¿Cómo duermen los animales del Uruguay? (2019), así se titula el libro premiado por los Fondos Concursales para la Cultura-MEC, con edición independiente. Los textos y poemas son de María Laura Blanco y las ilustraciones fueron creadas por un gran grupo: Cecilia Graña, Guillermo Stoll, Inés Ferrón, Irene Guiponi, Maia Alzugaray, Martín Batallés y Pablo Obispo. Si no saben la respuesta al título de este libro, les recomiendo que abran sus páginas como si fueran las sábanas de su cama y se metan dentro. Van a encontrarse con los misterios del descanso de la mulita, el mano pelada, el guazubirá, el coendú, la nutria, el mamboretá y muchos otros animales autóctonos. Todos dormidos. Ellos parece que no le temen a la noche y la pasan bomba, porque este libro, además, tiene un montón de canciones que pueden escuchar. Nada mejor que sacudir un poquito los hombros y las piernas antes de entrar en el sueño.

«¿Como duermen los animales del Uruguay?» (MEC, 2019)

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