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Hablar con la lengua

Parecidas pero no iguales

Como hermanas gemelas, algunas palabras de diferentes lenguas son tan parecidas que caemos rápidamente en la confusión. La Barra Equis nos ayuda, en una nueva misión, a deshacer entuertos idiomáticos —y alguna que otra relación.

Parecidas pero no iguales

Terminaba octubre y empezaba noviembre. Para zafar un poco de la pelusa amarilla que ya invadía prácticamente todo Montevideo, la Barra Equis vagaba por la rambla, a la altura del Parque Rodó.

—¿Escucharon alguna vez la palabra listopad? —preguntó de pronto Charlie, quebrando el silencio. Sin esperar respuesta, continuó—. Viene de dos raíces eslavas: list, que significa hoja, y pad, que significa caer, caída. Las hojas caen en otoño; no entiendo por qué cae tanta pelusa si aquí está empezando la primavera… —dijo mientras se frotaba los ojos con las mangas del buzo.

—¿Entonces listopad significa otoño? ¡Terminá la idea! —protestó Bravo, intrigado.

—Paciencia, aquí viene lo interesante: listopad significa noviembre en checo y en polaco… ¡pero en croata significa octubre!

Alfa sacó el celular y se puso a chequear en internet las palabras de Charlie. Efectivamente, tenía razón nomás.

—Es el falso amigo más insólito que escuché… imaginate los pobres traductores de la Unión Europea… —En lingüística, se les llama falsos amigos a dos palabras de lenguas distintas que, si bien son parecidas en su pronunciación o en su forma escrita, en realidad significan cosas diferentes. Si comparamos español e inglés, por ejemplo, tenemos pares como carpeta y carpet (alfombra), éxito y exit (salida) o realizar y realize (darse cuenta).

En eso, pasaron por al lado de un muchacho joven, de veintipocos años, sentado solo en el muro de la rambla, llorando desconsolado. Sin dudarlo —porque son lingüistas, pero primero buena gente— se acercaron a prestarle ayuda y oídos. Bravo notó que el muchacho tenía en una mano su celular y en la otra un diccionario español-portugués. Mientras se secaba las lágrimas, el joven les contó que hacía unos meses, mientras trabajaba en Río de Janeiro por el verano, se había enamorado de una chica brasileña, se habían ennoviado y ella se había venido con él a Montevideo, pero esa mañana lo había dejado: se había ido con un compañero de su equipo de fútbol.

—¿Cómo no me di cuenta? ¡Él era mi amigo! ¡Meses estudiando portugués por ella! —el joven estaba atónito. Charlie le palmeaba la espalda para darle ánimo, mientras Alfa hojeaba el diccionario—. Ahora entiendo por qué ayer me llamó su hermano, que trabajaba conmigo, desde Brasil… Me dijo que se reprochaba el azar, que ella no sé qué andaba haciendo por la costa mía. Pero yo entendí que según él, ella estaba saltando conmigo, supongo que estaría contenta, incluso me preguntó si ella no debería estar embarazada… Pero hoy, ella me escribió diciendo que había acordado con mi amigo ir a las ferias y me pareció raro. Luego me escribió él y me contó todo…

Alfa entendió que le tocaba una tarea ingrata, pero debía hacerse de todos modos.

—Mirá, no es tu culpa… Lo que pasa es que si bien el español y el portugués son muy parecidos en algunas cosas, a veces las mismas palabras significan cosas muy distintas en una lengua y en otra, y cualquiera puede confundirse… —con la mano mantenía abierto el diccionario en distintas páginas, le iba mostrando—: en portugués, azar significa mala suerte y embaraçada no es embarazada, sino avergonzada… Además, él te debe haber dicho que ella hacía cosas pelas costas, o sea, a espaldas de vos y seguramente que debía estar brincando, o sea, que estaba jugando contigo…

Charlie agregó, intentando no herir más al muchacho:

—Además, acordar significa despertarse y férias no son ferias, sino vacaciones.

Comprendiendo mejor la situación, el muchacho agradeció el consuelo y se fue. Ahora, la Barra Equis se había quedado sentada en el muro de la rambla, nuevamente en silencio, con la sensación de haber cumplido —involuntariamente— una nueva misión. Mientras prendía un cigarro, Bravo concluyó el tema:

—Seguramente, la moraleja de hoy es que hay que cuidarse tanto de los amigos falsos… como de los falsos amigos.

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