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cuestión de palabras

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Anticuado y meloso, este misterioso amante (aunque no del idioma español precisamente) decide evaluar la noche pasada como mágica y hermosa. Todos nos horrorizamos al descubrir que utiliza palabras rebuscadas para decir lo que importa, además de adornar su discurso en un orden que no es el más acertado. Esta novela se complica cada vez más, pero María Eugenia Martínez sale a nuestro rescate.

Foto: Mauro Martella

Su SMS decía: «Pasamos una mágica y hermosa velada».

¿Qué vemos mal? Básicamente todo. Primero, no está bien evaluar una noche compartida en nombre de los dos (puede haber grandes discrepancias). Segundo, ¿a quién se le ocurre usar la palabra velada en vez de noche? Es como sustituir hospital con nosocomio o bicicleta con birrodado. Tercero: los adjetivos están antepuestos (es decir, están colocados antes del sustantivo noche) y eso produce un efecto muy cursi.

El adjetivo antepuesto se usa mucho en publicidad y en la mala poesía. Habrás escuchado hablar del espectacular libro, el maravilloso encuentro, el imperdible show, la excelente ubicación, el inolvidable fin de semana...

No se puede decir que anteponer el adjetivo sea siempre cursi o del mal gusto. A veces produce un efecto que está bueno y otras veces no hay más opción que anteponer (no es lo mismo un pobre hombre que un hombre pobre). Pero sí podemos decir que en ciertos registros de la escritura es una elección que devalúa el mensaje, ya que puede hacerlo sonar poco creíble o poco serio.

El adjetivo antepuesto tiene matices expresivos, unidos a la afectividad. Muchas veces se usa para cualidades inherentes (la blanca nieve, la roja sangre). El orden natural (sustantivo + adjetivo) parece más elegante y favorece el análisis de los rasgos del sustantivo.

¿Hubiera sido menos cursi el SMS si hubiera dicho «Pasé una noche mágica y hermosa»? Mmm…  Antes de responder veamos la regla del editor Sol Stein: 1 + 1 = ½.

Esto es: si se usan dos adjetivos, uno solo de ellos probablemente producirá un efecto más fuerte que el producirán los dos juntos. Entonces, en vez de elegir dos adjetivos para decir más o menos lo mismo, hay que preferir uno.

Con todo lo anterior, concluimos que este/a amante copado/a debió escribir «pasé una noche hermosa» y usar el guasap, porque ya nadie manda SMS. Aunque lo mejor para esa relación, lo sabemos, hubiera sido un silencio antepuesto.


En Gerald Cross (comp.), Editors on Editing, Nueva York: Harper & Row, 1985, p. 57, citado por Leslie T. Sharpe e Irene Gunther, Manual de edición literaria y no literaria, México: Fondo de Cultura Económica, colección Libros sobre Libros, 2005.


¿Tenés dudas existenciales acerca de nuestro idioma que te quitan el sueño?

Escribiles a Silvana y María Eugenia a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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