0
buscador de libros título, autor, temática, editorial o ISBN
cuestión de palabras

Nosotros los modestos

Sobre el uso del plural mayestático y el plural de modestia escribe Silvana Tanzi en esta columna, utilizando la tercera persona del singular, que es como se conjugan las oraciones impersonales, las más acertadas para utilizar en textos académicos o de divulgación, por ejemplo.

Si tienen dudas que puedan resolverse en estas columnas, y ser fuente de inspiración para nuevos temas, pueden escribirles a Silvana y María Eugenia a cuestiondepalabras@escaramuza.com.uy.

Foto: Mauro Martella

Es día de elección nacional y un candidato dice frente a la cámara: «Estamos orgullosos del comportamiento de la ciudadanía». ¿Por qué no dice estoy orgulloso?, ¿cuántos candidatos hay en su interior?

Usar nosotros (primera persona del plural) en lugar de yo (primera del singular) es habitual en el discurso político oral y escrito. Se llama plural mayestático, palabra que deriva de majestad, porque lo usan reyes, papas y líderes.

Aunque parece un uso democrático del lenguaje, en realidad el yo hace responsable de sus dichos a un nosotros ambiguo. Así lo hizo Raúl Sendic cuando explicó lo ocurrido con su título en genética. «Yo les quiero decir a todos ustedes que nunca nos arrogamos lo que no somos». Y obvio, generó extrañeza y muchas bromas.

El plural mayestático también suele provocar errores de concordancia. En una entrevista, otro candidato respondió: «No somos economistas, somos médico». Claro, al final de la respuesta se dio cuenta de que había un solo médico.

¿Modestos?

En la escritura académica también se usa nosotros como forma de encubrir el yo. «En este trabajo presentamos los resultados de varios experimentos que hicimos…», escribe un investigador, tal vez para no ser contundente en sus juicios o tal vez por modestia. Justamente, a este uso se le llama plural de modestia.

La recomendación es no emplear este plural porque puede generar incoherencias o ambigüedades. En el ejemplo anterior se podría usar la primera persona, que siempre ayuda a diferenciar las ideas propias de las de otros, o la tercera: «En este trabajo se presentan los resultados de varios experimentos realizados…». 

En su cuento Las babas del diablo, Julio Cortázar dejó un fragmento muy irónico sobre lo importante de la persona que se elige al narrar. Conviene leerlo y tenerlo en cuenta:

«Nunca se sabrá cómo hay que contar esto, si en primera persona o en segunda, usando la tercera del plural o inventando continuamente formas que no servirán de nada. Si se pudiera decir: yo vieron subir la luna, o: nos me duele el fondo de los ojos, y sobre todo así: tú la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo delante de mis tus sus nuestros vuestros sus rostros. Qué diablos».

Carrito vacío

Mi Cuenta