0
buscador de libros título, autor, temática, editorial o ISBN
Cuestión de palabras

No me lo imagino

¿Cómo ser originales sin caer en el error?

A partir de anécdotas, Silvana Tanzi y María Eugenia Martínez construyen «Cuestión de palabras», un espacio dedicado a la reflexión lingüística para aprender a escribir correctamente.

Si tienen dudas que puedan resolverse en esta columna, pueden escribir a cuestiondepalabras@escaramuza.com.uy.

No me lo imagino

Todos los días estamos incorporando imágenes en nuestras conversaciones. Lo hacemos casi sin darnos cuenta, a veces para enfatizar una situación o sentimiento o para darle más expresividad al discurso. Por ejemplo, cuando alguien dice que hay que «romper el hielo» o que una persona está «en la flor de la vida», no necesita explicar nada porque la asociación entre el lenguaje figurado y la realidad es inmediata.  

Pero crear figuras literarias fuera de la literatura no es fácil, sobre todo cuando se quiere ser original y no caer en lugares comunes. Entonces a veces por el apuro o la falta de revisión se utilizan mal algunas palabras y en lugar de lenguaje figurado surgen incoherencias o imágenes fallidas.

Los titulares de prensa suelen ser candidatos para que esto ocurra. Aquí un ejemplo:

Picasso desembarcó en Montevideo y rompió todas las expectativas

Lo mejor hubiera sido escribir «colmó/superó las expectativas», aunque el resultado no fuera muy original.

En algunas imágenes se utilizan símiles desconcertantes porque no responden a situaciones conocidas. Sucede en este cartel que apareció en la marcha del 8 de marzo:

Un marido es para la mujer como una bicicleta para un pez

Otras son graciosas:

Un hincha de Racing sentado junto a mí saltó como poseído por un resorte

Y algunas quedaron para la antología del disparate, como esta de Adauto Puñales cuando era intendente de Rocha en 1985:

El comunismo es como un pulpo que con sus testículos nos atrapa

El consejo para no caer en estas imágenes fallidas es releer y ponerse en el lugar de quien va a recibir el mensaje. Y, por supuesto, usar las palabras con propiedad.

Para Mario Levrero la esencia de la literatura estaba en su capacidad de narrar con imágenes. Él consideraba que con ellas se podía «hipnotizar» al lector.

La juventud muerta en la guerra había desaparecido de la ciudad como si alguien le hubiera quitado al año la primavera

El ejemplo está tomado de la Retórica de Aristóteles. De esta «hipnosis» hablaba Levrero.

Carrito vacío

Mi Cuenta