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cuestión de palabras

La vida interrogativa

En este espacio, Silvana Tanzi y María Eugenia Martínez exponen ciertos tropiezos que pueden cometerse a la hora de escribir. A partir de anécdotas lingüísticas, nos invitan a aprender piques y reflexionar juntos sobre nuestro idioma. Comenzamos el año con María Eugenia Martínez, preguntándonos cómo vivir y cuándo usar tilde en palabras que interrogan o exclaman, pero que, a veces, a simple vista pueden confundirnos.
Foto: Mauro Martella

Este poeta, que no sabía cómo vivir, pudo al menos saber que le faltaron tildes. El primero es fácil: cuando viene del verbo saber lleva tilde. El segundo ausente es la tilde de cómo.
En general, cuando vemos los signos de exclamación o de interrogación es fácil pensar en la tilde, pero la cosa se complica cuando introducimos oraciones interrogativas indirectas:

Preguntan qué pasa.
No sé quién es.
Va a explicar cómo ocurrió.
No recuerda dónde lo puso.
No sé cómo vivir.

Un truco es probar algunas sustituciones:

quién – qué persona
dónde – en qué lugar
cómo – de qué manera
cuándo – en qué momento

quien – la persona que
como – de la manera en que
donde – en el lugar en que
cuando – en el momento en que

Otro truco es agregar un elemento enfático como carajo. Si lo admite, seguramente lleva tilde. El poeta pudo haber dicho para sus adentros: «Yo tampoco sé cómo carajo vivir». Entonces hubiera sabido que se trataba de un interrogativo y que debía poner tilde. Y en ese acto hubiera empezado a improvisar menos.

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