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Cuestión de palabras

Delito textual en reiteración real

En este espacio, Silvana Tanzi y María Eugenia Martínez exponen ciertos tropiezos que pueden cometerse a la hora de escribir. A partir de anécdotas lingüísticas, nos invitan a aprender piques y reflexionar juntos sobre nuestro idioma. En esta oportunidad, María Eugenia Martínez lleva a juicio al criminal más temido de todos los tiempos: la coma entre sujeto y verbo.
Foto: Mauro Martella

«La escuela pública, es la escuela de todos. La defendemos juntos», decía una cartelería que imprimió la Federación Uruguaya de Magisterio en un conflicto no muy lejano.

Cuando leí una de las pancartas recordé lo que muchos maestros hicieron con la mejor intención: enseñarnos que la coma era la pausa del habla.

En muchos casos eso funcionó bien, pero luego vino la vida a golpearnos verdades más complejas, como hace siempre.

Entonces nos enteramos de que la coma entre sujeto y verbo está prohibida, aunque hagas esa pausa en el habla.

Nos enteramos, incluso, de que se la considera «coma criminal» en el ámbito de los delitos textuales. Y podemos ver que la oración «La escuela pública, es la escuela de todos» es incorrecta, porque entre el sujeto (La escuela) y el verbo (es) no puede ir nunca una coma.

La única manera de que veas una coma correcta antes del verbo es que haya un inciso explicativo. En ese caso debe haber dos comas y no una: «La escuela pública, que siempre defenderemos, es de todos».

Bien mirada, la prohibición tiene sentido. Esa coma entre sujeto y verbo rompe el ciclo de vida natural de la oración: sujeto + verbo + objeto.

«La escuela pública es la escuela de todos». Y, sí, por supuesto, la defendemos juntos y sin pausa.

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