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En mi mayor

Una breve explosión: Julian Cope

Head On, la autobiografía de Julian Cope, líder de los efímeros pero excelentes The Teardrop Explodes, se presenta como una obra literaria a ser devorada por cualquier lector. Las memorias aquí narradas encierran todo tipo de aciertos y desaciertos, y Tüssi Dematteis nos propone adentrarnos en ellos, al ritmo de la vertiginosa pluma de este rockstar.

Foto: Jim Dyson

Algo que distingue a los libros autobiográficos de los músicos con aspiraciones y/o formación más literaria es que, ya sea por la ambición de tener una obra escrita continuada o por la convicción de que un fragmento vital es más conciso, completo y significante como obra que la simple acumulación de datos, sus memorias no intentan contarlo todo, sino simplemente la parte que les interesa. Más que considerarse sus propios biógrafos o historiadores, abordan estos libros como lo harían con una canción, una que funciona como metonimia de la personalidad y trayecto del artista. Este es el caso de los volúmenes autobiográficos de Bob Dylan, Patti Smith y Richard Hell, no por casualidad músicos que también son considerados poetas y literatos, y también de Head On, primer libro de memorias del no tan conocido, pero no menos brillante Julian Cope.

The Teardrop Explodes en 1982 por Kevin Cummins

Cope es un rockero de características renacentistas; además de cantante, compositor y ocasional bajista, guitarrista y tecladista, también se ha destacado como musicólogo, poeta, anticuario y ensayista (además de druida moderno), pero, como su ídolo Scott Walker, la carrera de Cope fue disminuyendo en popularidad e impacto público a medida que se hacía más personal, creativa y combativa. De hecho, el cenit de su figura —al menos en términos de éxito comercial— fue en sus primeros pasos como cantante de la banda de pop psicodélico The Teardrop Explodes, hoy en día algo olvidada, pero a la que en su momento se la veía como una seria competencia de formaciones tan distintas, pero destacadas, como Duran Duran o The Cure. Cope, en particular, tenía todo para volverse una estrella del pop británico o incluso del mundial: era talentoso, sexy, inteligente y tenía un conocimiento único de su tradición musical —además de una banda muy competente-, y se presentaba como una combinación casi de laboratorio entre Syd Barrett, David Bowie y Johnny Rotten, ¿qué podía fallar? Bueno, Head On es un poco la respuesta a esa pregunta, porque es un libro que parte de la adolescencia de Cope (nada de infancia, familia y esas partes que suelen saltearse en las autobiografías), su instalación en Liverpool y su descubrimiento del punk rock, y culmina abruptamente con la disolución de The Teardrop Explodes, dejando (o no) todo su trayecto posterior para futuros libros que se resiste a escribir. Esta decisión se entiende si, además de los motivos literarios ya mencionados, se toma en cuenta que Head On fue publicado en 1994, cuando Cope estaba lanzando discos impactantes como solista y todavía se podía especular con que se convirtiera en el ídolo que siempre prometió llegar a ser, por lo que este libro puede considerarse un cierre, resumen y despedida a una banda cuya notoriedad aún pesaba mucho sobre su carrera.


Foto: Ebet Roberts

Más allá de las diversas falacias intencionales que se le pueden atribuir, lo cierto es que Head On sigue siendo un libro de memorias tan excepcional como lo era cuando fue editado hace casi un cuarto de siglo. En algunos aspectos recuerda al diario de giras de Henry Rollins con Black Flag, Get in the Van, en el sentido de que registra cómo el ascenso a la fama pop puede ser un descenso al infierno personal y a la locura, pero, a diferencia de Rollins, Cope no adopta un tono dramático o torturado, sino uno farsesco. Aunque habla en primera persona, se sigue a sí mismo como si lo hiciera con otra persona (tal vez lo sea) y demostrando en ocasiones sorpresa por las decisiones de ese Cope más joven, pero sin intentar justificarlas o contextualizarlas. Con mucho sentido del humor y una prosa picaresca, Cope describe sin mucho afecto o ternura a sus compañeros de banda y músicos coetáneos, a los que trata con bastante sorna, pero se aplica similar tratamiento a sí mismo, que es por momentos quien sale peor parado del periplo de The Teardrop Explodes, banda que, de un día para el otro, pasa de ser un grupo de jóvenes intelectuales con altas aspiraciones artísticas a convertirse en unos aspirantes a ídolos pop que toman cantidades titánicas de drogas alucinógenas, convirtiéndose en criaturas que parecen emergidas del Miedo y asco en Las Vegas de Hunter S Thompson. Y de pronto desaparecen sin una explosión ni un gemido, como la mayoría de las bandas convencidas de que van a ser eternos e indispensables.

Foto: Kevin Cummins


Para los no muy numerosos pero febriles admiradores de Julian Cope (como quien suscribe esto), Head On es apenas una pieza en el puzle de una de las personalidades más complejas de la historia del pop-rock británico, y una voz que realmente tiene algo que decir sobre el mundo cultural occidental, pero es una pieza entretenidísima, vertiginosa y de valor literario superior al de su circunstancia. De hecho, Head On es un libro que tienta a imaginarlo como una obra de ficción, sobre una fantasía de un buen escritor sobre una banda que nace con todo el ímpetu de la integridad y la curiosidad artística, y da una vuelta en el tiempo que demora en hacer efecto, como una dosis de ácido lisérgico. No es, sin embargo, ninguna lección precautoria, sino más bien un ágil testimonio de cómo se puede hundir algo insumergible.

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