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naturaleza ilustrada

El fervor por la botánica

Las plantas y hierbas han estado allí para refrescarnos y alimentarnos desde el inicio de la vida en el planeta Tierra, también han formado parte del imaginario artístico de la humanidad desde tiempos inmemorables. En esta época de fervor primaveral, y de plataformas tecnológicas de comunicación, podemos notar cómo crece la botánica en los más variados soportes y Mariangela Giaimo nos cuenta un poco en dónde podemos encontrar el verdor de la naturaleza.

Detalle de «Botanicum», de Impedimenta

Llega la primavera y nos sentimos más cerca de la naturaleza. Creemos que el renacer de flores y plantas también es el nuestro, el de nuestra vida. Nos rodeamos de imágenes de botánica —desde las artes tradicionales hasta las prácticas contemporáneas y disciplinas afines— y con esa apropiación nos sentimos en sintonía. Ilustración, fotografía, videos, libros, tatuajes, ropa, elementos de decoración hogareña, fotos para las redes sociales; un sinfín de formas de representar este momento del año y su sentir.

El libro Naturaleza ilustrada (2017, Fondos Concursables, MEC, UCU) es una forma de acercarnos y disfrutar del mundo natural. Nos encontramos frente a dibujos originales de Dámaso Antonio Larrañaga realizados a comienzos del siglo XIX. Esta propuesta evidencia que es posible utilizar el material del patrimonio cultural y el archivo  —en este caso del Archivo General de la Nación—  como fuente artística para la realización de una nueva obra, que es este objeto maravilloso y de deleite para los ojos.

Detalle de «Naturaleza ilustrada»

Por otro lado nos reafirma que la ilustración de seres vivos —aquí flora y fauna— para la identificación y la distinción, como la taxonomía y el ordenamiento de especies puede ser también un goce para el sentido visual.

En este caso, cabe destacar el trabajo de diseño —por parte de Lucía Venturini— que dialoga con ritmo, texturas, tipografías y textos del Diario de historia natural 1808-1814, y de otros escritos, generando un aggiornado Larrañaga naturalista.

Desde esta perspectiva taxonómica, se encuentra la muestra «Patrimonio Natural», en el Museo Cabildo de Montevideo, con acuarelas de Emeric Essex Vidal, Diógenes Hequet, Juan Manuel Besnes e Irigoyen, y los dibujos de Dámaso Antonio Larrañaga, que, según la propuesta, «ilustran el deterioro de nuestro Patrimonio Natural; la transformación del paisaje local, tras el impacto de los distintos sistemas productivos que se han desarrollado desde la época colonial». Se puede ver hasta noviembre.

«Patrimonio Natural» en el Museo Histórico Cabildo

Otra propuesta de vinculación con la naturaleza es el proyecto de la fotógrafa uruguaya Tali Kimelman que con su «Baño de bosque» — ella propone una traducción de shinrin-yoku que en japonés es una práctica de dar paseos entre árboles— para invitarnos a apreciar y habitar de manera artística y física, es decir, con paseos, el Arboretum Lussich, uno de los bosques más lindos de nuestro país. La serie de fotos se divide en Bosque Abierto, Detalles y Pequeños Mundos, y se puede disfrutar tanto por su web, así como por Instagram.

Arboretum Lussich, fotografía tomada de www.bosque.uy

La artista visual Manuela Aldabe está realizando talleres de cianotipos, tanto en Fotoclub como en el EAC, y también utiliza la flora —y el sol— para realizar imágenes con las que se construyen nuevas ideas de la botánica. Uno de los elementos más importantes de su construcción formal estética es la naturaleza.

Foto: www.eac.gub.uy

A su vez, Federico Ruiz Santesteban también usa hojas de jardín para generar sus imágenes artísticas —ya lo vimos en su proyecto «El extraño caso del jardinero»— en las que mezcla las técnicas artísticas exploratorias y la materialidad vegetal.

Foto: www.federuizsantesteban.com

En ambas propuestas, lo mágico y lo natural se unen desde una simplicidad que genera una poesía rica y diferente.

Desde hace ya un tiempo que la representación de la naturaleza ha salido de la historia del arte y del ámbito puramente artístico y ha pasado a otras imágenes cotidianas: se presenta en láminas de grandes hojas verdes que se vuelven como objetos de culto en las casas modernosas actuales; se cuela en el diseño de indumentaria, desde los canguritos con ilustraciones impresas de suculentas plantas, hasta el uso de elementos de la naturaleza para generar estampados y tintas naturales. El fervor por los diseños botánicos también encuentra su lugar en el cuerpo y afloran los tatuajes con diseños herbales.

Tatuaje realizado por la tatuadora rusa Pissaro

En fin, más allá de una moda o una tendencia, estar en vinculación con la naturaleza posee muchas formas de representación y vinculación personal. Desde las artes visuales, las prácticas con sensibilidad estética y disciplinas afines, nos proponen varias maneras de vivirlo. Depende de cada uno cómo vive la primavera y el fervor botánico.

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