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Bienal de arte textil

Arte sin dobleces

Mariangela Giaimo curiosea en las artes visuales de la escena nacional e internacional, en un espacio que no teme a la entrevista, la crónica, el perfil o la reseña, desde una escritura distanciada hasta un acercamiento más personal. Desde octubre, se puede visitar en diferentes sedes de Montevideo la VII Bienal de Arte Textil de la WTA, y en esta nota te contamos todo lo que podés encontrar en ella.
«Las líneas de mi mano», María Muñoz Torregrosa

Desde el 5 de octubre está ocurriendo en Montevideo la VII Bienal Internacional de Arte Textil Contemporáneo WTA, desarrollada por la organización World Textile Art (WTA), creada en 1997 por la artista textil colombiana Pilar Tobón, que tiene como sede la ciudad de Miami, en Estados Unidos. Aún hay unos días para conocer la muestra y dejarse envolver por diferentes lenguajes y soportes que atraviesan esta propuesta que se encuentra en varios espacios de Montevideo.

Si se oye por primera vez el término arte textil, se puede pensar que se trata de piezas u obras de diseño de modas o, incluso, artesanías. Algo de eso hay, porque se usa la técnica del tejido —que pensamos siempre sobre la piel, como la ropa—, y hay un elemento que hace de hilado. Pero el arte textil es más que diseño o tradición, y se expande como una red, un tejido, ampliando sus bordes a otras materialidades y técnicas, conformándose como una manifestación más de las artes visuales contemporáneas. Por ello, la Bienal es una oportunidad para ver todas las manifestaciones de este arte.

El arte textil tiene sus cimientos en una técnica básica y milenaria, que es tomada por el arte y apropiada dentro de sus recursos formales. Por ejemplo, las vanguardias del siglo XX han trabajado utilizando la costura como recurso, y artistas como Louise Bourgeois o Tracey Emin han utilizado el bordado y el tejido. Sin embargo, en el imaginario cotidiano se sigue pensando en el arte textil como un arte menor, y no como una expresión que atraviesa todas las artes visuales contemporáneas con autores nacionales y extranjeros.

Tracey Emin - Another Question (2002)

He aquí la muestra. Se encuentra en Montevideo, hay para todos los gustos, y es cuestión de ir recorriendo las diferentes sedes para encontrarse con varias modalidades de expresión. Por ejemplo, en el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV), la curaduría de 22 obras de 15 países fue realizada por la prestigiosa historiadora, crítica y curadora Alicia Haber. Entre todas las obras —de gran o pequeño formato y diversas técnicas— podemos acercarnos a la obra de Amanda McCavour con su instalación «Cajas»: hilo y alambre, bordados a máquina de coser sobre una tela que se disuelve, crean una fuerza que hace que los materiales se mantengan sin una base. Estas cajas, entonces, se vuelven volátiles, pero, al mismo tiempo, manifiestan una fuerza dada por la unión de los hilos. En este caso, son cajas de cartón para frutas que usó la artista para mudarse de Toronto a Philadelphia y viceversa. «Esta pieza es acerca de viajar, mudanza y transporte, exportación y economía contrastante en la costura y bordado con el objeto de producción masiva», dice el texto curatorial. Objeto que se vuelve cuasi etéreo, y volátil.

Detalle de «Cajas» de Amanda McCavour

También está la uruguaya Alejandra González Soca con «Deriva III // Tránsito», una instalación de vestidos de novia sin uso, pedidos por catálogo a China, que la artista actualiza —con compost orgánico, restos de semillas y brotes germinados en el proceso originario— y los contextualiza como objetos que continúan circulando en bandejas de supermercado, ubicados sobre un cubo, relacionando ese ritual, y el valor de uso, a una nueva acción que sucederá, ¿en un supermercado?

Detalle de «Deriva III // Tránsito» de Alejandra González Soca

En el Centro Cultural de España (CCE) se encuentran artistas españoles que utilizan el tejido de mañera más tradicional, como María Muñoz Torregrosa, con su instalación «Las líneas de mi mano» (2015), con manos que salen de la pared y sostienen unos bordados en seda y alambre que conforman un poema. También se puede ver el videoarte de una intervención corporal de David Catá llamada «Mi vida a flor de piel» (2013). A unos pocos metros de allí, en el Museo Histórico del Cabildo, la muestra se presenta con el eje común de la materialidad del fieltro de lana virgen uruguaya con obras de artistas alemanas.

 

Detalle de «Las líneas de mi mano» de María Muñoz Torregrosa

Hasta el 11 de noviembre se mantiene la muestra en el Museo Nacional de Artes Visuales, el Centro Cultural de España, el Centro Cultural de México, y el Centro de Exposiciones Subte; hasta el 4 de febrero en el Museo de Arte Precolombino (MAPI); y hasta el 7 de febrero en el Teatro Solís y en el Museo Histórico Cabildo de Montevideo.

Más información aquí.

 

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